A LA HORA DE LLEGAR
Pasó la terrible navidad,
y pasaron unos meses,
y algunos ratillos buenos,
Esos, en los que descarados,se venian a mi memoria,
y en la memoria mi piel,
revelaba el secreto.
Y cuando llegué me busque,
en los salones grandes,
de temprana adolescencia,
pero estaba ahí,
me encontre,
mirando ese rayito de sol,
que a ésta hora,
arde en dudas e impaciencia,
y serena el sentido
del regreso
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